Hernia de disco, ¿por qué duele?

Fig.1

Para entender qué es una hernia de disco, debemos conocer el funcionamiento de nuestra columna. La columna vertebral (fig.1), estructura de soporte de nuestro organismo, está formada por 33 vértebras que albergan en su canal interior la médula espinal, de la cual emergen las raíces nerviosas que se dirigen a diferentes zonas del cuerpo a través de los forámenes (agujeros) de conjunción intervertebrales.
Los discos intervertebrales se disponen entre las vértebras, y ejercen una función de almohadillado y distribución de las cargas sobre la columna.

La estenosis de canal

Raíces nerciosas de la columna vertebral

Fig.2

En condiciones de normalidad las raíces nerviosas discurren sin ningún tipo de conflicto desde el canal raquídeo por dichos forámenes (fig.2, flechas).
Cuando el disco intervertebral se deteriora comienza a perder su función normal de amortiguación, disminuyendo su altura y abombándose hacia el canal, con lo que puede ir estrechando los agujeros de salida de los nervios (estenosis) de forma uni o bilateral, atrapándolos y produciendo una sintomatología dolorosa (lumbociatalgia), que dependiendo del nivel afectado, se distribuye por diferentes zonas de las extremidades inferiores. También suelen asociarse alteraciones de la sensibilidad en forma de parestesias (hormigueo).

La hernia de disco aguda

Fig.3

En el caso de la hernia discal aguda (fig.3), por lo general producida en pacientes jóvenes tras realizar un esfuerzo físico importante, el fragmento de disco herniado comprime la raíz nerviosa de forma brusca, originando una sintomatología aguda muy invalidante, que puede requerir ingreso hospitalario.
Signos de alarma importantes en estos casos son: pérdida de fuerza en la extremidad afectada y alteraciones de esfínteres. Estos signos implican que debe efectuarse una valoración urgente por el neurocirujano.

Hernia de disco: tratamiento

El tratamiento indicado inicialmente será médico si no hay factores de alarma.  El reposo del paciente no deberá prolongarse más allá de 48 horas. La medicación estándar consiste en analgésicos-antiinflamatorios, fármacos moduladores como la gabapentina y ocasionalmente corticoesteroides como la dexametasona.

En caso de evolución clínica favorable puede efectuarse un seguimiento del paciente en consultas externas. Allí se realizarán las pruebas complementarias que permitan un diagnóstico adecuado para una correcta indicación terapéutica.
Habitualmente estas pruebas consisten en una resonancia (RM) de columna lumbar, tomografía computadorizada (TC), radiografías dinámicas (en flexión y extensión). Se añade en ocasiones una evaluación del estado de los nervios mediante una electromiografía (EMG).

Cuando la clínica del paciente es muy invalidante y/o asocia alguno de los signos de alarma mencionados con anterioridad, el neurocirujano debe valorar al paciente ya que se trata de una urgencia neuroquirúrgica, en la que debe practicarse una microdiscectomía lumbar, que tiene como finalidad liberar los nervios afectados lo antes posible para evitar que el déficit neurológico sea definitivo.

Periodo de recuperación

El período de recuperación completa tras la intervención neuroquirúrgica suele ser de aproximadamente un mes. Durante este período se recomienda una vuelta progresiva a actividades cotidianas no laborales del paciente, sin esfuerzos físicos importantes.

Dr. Javier Sendra Tello

www.neurovist.com

Dr. Javier Sendra

El Dr. Javier Sendra Tello es especialista en Neurocirugía y Otorrinolaringología por el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid. Desde 2012 es coordinador de la Unidad de Neurocirugía Neurovist, unidad de referencia neuroquirúrgica en medicina privada de Alicante. Dr. Javier Sendra Tello is a specialist in Neurosurgery and Otorhinolaryngology at the Ramón y Cajal University Hospital in Madrid. Since 2012 he is coordinator of the Neurovist Neurosurgery Unit, a neurosurgical reference unit in private medicine in Alicante.

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